jueves, 12 de enero de 2012

EL LADRÓN DE MIS SUEÑOS.




 

Era como un espíritu divino, un duende solitario con el semblante de un niño grande, encantador, sensible, discreto y tremendamente apasionado. 

Solíamos salir al jardín,  a coger flores de mil colores y lanzábamos al arco iris, pompas de jabón que nunca se explotaban.
Me dijo: Seremos inseparables. 

Tomamos los mejores momentos del día y los convertíamos en nuestros, solo para nosotros. A escondidas, para que nadie nos lo robara, y los fundíamos con la noche.
Me abrazó con la ternura de los sueños y permanecíamos así, hasta que, el amanecer nos despertó.
A veces, solo nos bastaba con la mirada y sin decir nada, me acariciaba el pelo, enredando mis cabellos entre sus dedos.
Como cogía mis manos, con la ternura del alma, y las acariciaba con tanto amor. 

Solía abrazarme, con tanta delicadeza, que a veces, alguna lágrima resbalaba por su rostro, y con cada una, dibujaba, un Te Quiero silencioso.

Escribió un poema solo para mí. Lo recitó con la blancura de un alma noble con el mayor de los sentimientos y sus labios rozaron con exquisito mimo, cada una de las palabras, cada uno de los versos.  
Lo guardé como un autentico tesoro en la cajita de los besos, anudado con un lazo de color violeta. 
Se marchó con la primera luz de la mañana y me dejó sola, con un velo de caricias en mis recuerdos. Fue, el ladrón de mis sueños. Un episodio escrito con renglones de oro. Una historia fugaz, como el resplandor de una estrella, en una noche de verano. Y !tan perdidamente apasionada!.... Donde dejó el más bello recuerdo con el que jamás nadie, pudo soñar.


Autora Margary Gamboa. ©todos los derechos reservados.

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